Blanca Romero y Lucía Rivera: los cuidados que no se aprenden, se heredan

Algunos parecidos se reconocen a primera vista y otros aparecen cuando dos personas empiezan a hablar. En Blanca Romero y Lucía Rivera están los dos.

 

Comparten gestos, carácter, sentido del humor y una forma intensa de vivir su profesión. También comparten una historia de cuidados que comenzó mucho antes que ellas: con una abuela que insistía en la importancia de hidratar la piel y con una madre que convirtió aquel consejo en un hábito que ahora también reconoce su hija.

 

Blanca y Lucía protagonizan el segundo capítulo de Piel fuerte, piel joven, la serie de ELLE y Lactourea para descubrir todo aquello que pasa de una generación a otra: los recuerdos, la forma de mirar el mundo y esos pequeños rituales que terminan formando parte de nuestra identidad.

 

Una historia familiar escrita en la piel

 

Blanca nació con la piel muy seca. Muy, muy seca. Su madre se lo recordaba constantemente: «Hija, por favor, hidrátate». Y ella lo escuchó. Décadas después, Lucía tiene ese mismo punto de partida —la piel que se resiente con los viajes, con los castings, con el ritmo— y la misma solución. «En el trabajo entendí lo importante que es reparar la piel del cuerpo, no solo la de la cara», cuenta. Su madre asiente: «La piel del cuerpo es el 90%. La cara es solo el 10%».

 

Lo que Blanca le transmitió fue una filosofía: cuidarse no es un lujo, es una elección que se toma a diario. «Lo que aprendí cuando te tuve a ti es lo importante que es elegirse a una misma, cuidarse, para poder cuidar mejor de los demás. Y eso se nos olvida a las mujeres».

 

El carácter también se hereda

 

Hay algo en Blanca y Lucía que va más allá de los rasgos físicos. Es el ritmo con el que hablan, la confianza con la que se interrumpen, esa forma de reírse de sí mismas que solo existe entre personas que se conocen de verdad. Lucía admira en su madre la capacidad de actuar sin dudar, de poner los límites sin complejos. Blanca le devuelve el cumplido con más emoción que palabras: lo que más le sorprende de su hija, desde que era pequeña, es su sensibilidad. Cómo narraba. Cómo escribía.

 

«Somos una familia con mucho carácter, sobre todo las mujeres», dice Blanca. «Sin ese carácter, yo no hubiera llegado donde estoy». Lucía asegura que el suyo es algo más tranquilo, aunque ambas saben que algunos rasgos cambian de forma sin llegar a desaparecer.

Lactourea como parte de su ritual

 

La rutina de Blanca y Lucía empieza en la ducha con el gel Lactourea y continúa con la loción o la mousse, el desodorante y la pomada reparadora. Para Lucía, ese momento tiene un componente emocional: una pausa dentro de días marcados por los viajes y las prisas. Blanca lo resume sin rodeos: mimarse es sano.

 

Lactourea forma parte de ese ritual porque no se limita a hidratar en superficie. Su fórmula con Urea ProLactiC 10 actúa sobre la sequedad y ayuda a fortalecer la piel. Una piel reparada, como recuerda Blanca, es una piel fuerte y con un aspecto más joven.

 

Lo que dice la ciencia

 

Para Núria Floriach, directora de I+D de AC Marca Personal Care, mantener una piel fuerte y joven se resume en tres pilares: reforzar, reparar y ser constantes. “No se trata únicamente de aportar hidratación en superficie, sino de restablecer el equilibrio de la piel y reforzar su función barrera”.

 

La rutina Lactourea está respaldada por más de 10 años de investigación y más de 20 estudios clínicos. El 98 % de los dermatólogos participantes en el último estudio afirmó que la recomendaría a sus pacientes.* Urea ProLactiC 10 dobla el poder hidratante de las fórmulas con urea convencional** y sus efectos se mantienen hasta 72 horas.*

 

La historia de Blanca y Lucía no empieza con un producto. Empieza con una abuela que insistía, con una madre que escuchó y con una hija que, años después, reconoce en su propia rutina algo que aprendió sin saber que estaba aprendiendo.

 

Así es como el cuidado pasa de una generación a otra.

 

*Fuente: Estudio Kantar a 100 dermatólogos, marzo 2025.

**Fuente: Test in vivo – Medición de la hidratación de la piel mediante corneometría.

***Fuente: Test in vivo – Medición de la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) después de 7 días de tratamiento a voluntarios con piel seca.